442.1. La misma conducta puede cumplir funciones distintas
Una persona decide no entrar en una situación que anticipa como amenazante y, poco después, su malestar disminuye. Esa secuencia es compatible con un mecanismo de mantenimiento por alivio, aunque no lo demuestra por sí sola. La situación puede contener un peligro real, la persona puede carecer de recursos para afrontarla o la respuesta puede haberse convertido en una rutina relativamente independiente de la expectativa actual. Antes de proponer un mecanismo hay que precisar qué se evita y qué consecuencias cambian cuando se evita.
La evitación tampoco se reduce a abandonar un lugar. Puede consistir en posponer una actividad, delegar una interacción, pedir garantías de manera repetida o permanecer en la situación bajo condiciones que la persona considera protectoras. Estas conductas difieren en visibilidad y en las oportunidades de aprendizaje que dejan abiertas. Un recuento global de "evitaciones" puede reunir respuestas cuya función es muy distinta.
El problema que interesa en este capítulo es temporal. Una acción puede mejorar el estado inmediato y, al mismo tiempo, restringir información útil para decisiones posteriores. Si el resultado temido no ocurre después de evitar, queda sin respuesta la pregunta sobre qué habría pasado sin esa conducta. La ausencia del resultado puede atribuirse entonces a la eficacia de la evitación, con lo cual la expectativa de amenaza se conserva.
El capítulo construye reglas explícitas para comparar el papel de las expectativas, de una tendencia de respuesta persistente y de las restricciones del entorno. Los ejemplos no asignan un mecanismo único a los trastornos de ansiedad y todos los casos son simulados. Su finalidad es identificar observaciones que permitan distinguir explicaciones rivales de una conducta semejante y separar la reducción momentánea del malestar de los cambios en lo que la persona aprende.
442.2. Aprendizaje de amenaza y consecuencias de la respuesta
La revisión de Krypotos y colaboradores (2015) recorre las principales familias de teorías sobre la evitación. La teoría bifactorial de Mowrer atribuye el refuerzo de la respuesta a la reducción del miedo; la teoría de las reacciones defensivas específicas de la especie, de Bolles, subraya repertorios defensivos con base filogenética; un tercer grupo de propuestas destaca factores informacionales, como las señales de seguridad o las expectativas sobre los resultados de la propia respuesta. La revisión combina procedimientos animales, experimentos en personas y observaciones clínicas. Esa diversidad de paradigmas impide tratar uno solo de ellos como explicación completa de toda evitación.
Una distinción útil separa dos contenidos de aprendizaje. Uno es que una situación predice un resultado, lo que corresponde a una relación entre señal y consecuencia. El otro es que una respuesta modifica ese resultado, lo que corresponde a una contingencia entre acción y consecuencia. Una persona puede anticipar amenaza y creer que una acción concreta la previene aunque el entorno ya haya cambiado y la acción no tenga efecto alguno sobre el desenlace.
Lovibond y colaboradores (2009) mostraron en un paradigma de condicionamiento humano cómo una respuesta de evitación puede preservar creencias de amenaza durante la extinción. Los participantes aprendieron a asociar ciertos estímulos con una descarga eléctrica y a evitarla presionando un botón. Durante la extinción, solo un grupo tuvo disponible la respuesta de evitación. Cuando el estímulo se presentó después sin esa posibilidad, el grupo de control mostró la extinción esperada en las expectativas declaradas de descarga y en la conductancia de la piel, mientras que el grupo que había podido evitar mantuvo expectativas altas y respuestas electrodérmicas intensas. Los autores interpretaron el efecto como un análogo de las conductas de seguridad que se mantienen dentro de la situación durante la exposición. El hallazgo aporta evidencia experimental sobre un mecanismo específico de aprendizaje, pero no establece que toda conducta protectora sea perjudicial ni que su supresión tenga el mismo efecto en cualquier contexto clínico.
La función de una respuesta depende también de que exista peligro y de las alternativas disponibles. Evitar una exposición dañina puede ser perfectamente adecuado. Para estudiar el mantenimiento de una expectativa desactualizada hay que justificar primero que las condiciones actuales permiten una comparación pertinente. Una ecuación que presupone seguridad no sirve para declarar segura una situación real.
Por eso la formulación debe registrar qué espera la persona que ocurra, con qué probabilidad aproximada y qué papel atribuye a su respuesta, información que permite distinguir cambios de expectativa de cambios de conducta con otros fundamentos.
442.3. Una regla elemental de decisión
Sea la expectativa de un resultado adverso si no se evita una situación. La acción representa evitación y la acción representa aproximación. En una primera regla, se evita cuando la expectativa supera un coste relativo :
La expresión resume una comparación simplificada entre el coste esperado de aproximarse y el coste de evitar. Se ha normalizado a una unidad la pérdida asociada al resultado adverso y se supone que evitar lo previene por completo. Con esos supuestos, aproximarse cuesta en promedio y evitar cuesta . La regla no incluye incertidumbre sobre la eficacia de la respuesta ni beneficios propios de la aproximación, términos que podrían añadirse si la pregunta los requiere.
La decisión observada no permite recuperar directamente la expectativa. Una persona puede evitar con una expectativa relativamente baja si considera muy grave el resultado, o aproximarse con una expectativa alta si evitar le resulta muy costoso. El umbral condensa una comparación de consecuencias y no representa una propiedad clínica universal.
Para describir el alivio inmediato se añade una variable de malestar:
El parámetro representa la fracción de reducción inmediata asociada a evitar. Con esta definición la expectativa puede permanecer igual aunque el malestar disminuya, lo que permite construir un caso en el que la acción resulta eficaz a corto plazo y deja sin contrastar la predicción que la motiva.
Ambas ecuaciones son supuestos del ejemplo. El malestar real no tiene por qué ser proporcional a una probabilidad declarada. La experiencia incluye además sensaciones corporales y significados que la variable no recoge. La simplicidad ayuda a estudiar una consecuencia temporal sin atribuir al modelo una cobertura fenomenológica que no tiene.
442.4. Aprender solo de oportunidades observadas
Supongamos que el entorno cambió y que, en las oportunidades consideradas por el simulador, el resultado adverso ya no ocurre. La persona no conoce ese cambio al comienzo. Cuando se aproxima, observa el resultado y actualiza su expectativa mediante una regla delta. Cuando evita, no observa qué habría ocurrido sin la respuesta.
con en las oportunidades seguras del ejercicio. El parámetro controla cuánto cambia la expectativa ante cada observación. Si la persona evita siempre, el factor que habilita el aprendizaje vale cero y la expectativa permanece constante. Si se aproxima repetidamente, la expectativa disminuye de forma geométrica,
donde es el número de aproximaciones observadas sin resultado adverso. Lo que cuenta es el número de oportunidades informativas y no el tiempo transcurrido. En este modelo, cuarenta ocasiones evitadas no modifican en absoluto la expectativa, mientras que unas pocas aproximaciones bastan para reducirla de manera apreciable.
La regla impone una atribución particular, porque la ausencia del resultado después de evitar no se usa para estimar lo que ocurriría al aproximarse. Esa elección es razonable para estudiar una hipótesis de bloqueo informativo, aunque no describe todas las formas de aprendizaje. Una persona puede recibir información por instrucciones, por la observación de otros o por cambios evidentes del entorno. Esas vías tendrían que representarse si forman parte del caso.
También puede haber aprendizaje parcial durante una conducta protectora, ya que algunas respuestas reducen la exposición sin eliminarla. El factor binario podría sustituirse entonces por un peso entre cero y uno que describa cuánto informa cada experiencia. Estimar ese peso exige saber qué se observó y cómo se interpretó, no solo registrar si la conducta ocurrió.
442.5. Un contraste entre alivio y aprendizaje
Se fijan una expectativa inicial de 0,8, una tasa de aprendizaje de 0,25 y un umbral de decisión de 0,2. Evitar reduce el malestar modelado en un ochenta por ciento. Son valores arbitrarios que no corresponden a medidas diagnósticas ni a una dosis de intervención.
En la primera condición, la persona sigue la regla desde el inicio. Evita, experimenta un malestar de 0,16 y conserva la expectativa de 0,8. La respuesta se repite porque sus consecuencias informativas mantienen intacta la condición que la favorece. Además de una consecuencia emocional inmediata, el modelo exhibe un circuito de selección de experiencias en el que la propia conducta decide qué datos llegan a observarse.
En la segunda condición, el simulador impone ocho aproximaciones iniciales a oportunidades seguras y después devuelve la elección a la regla. Tras esas observaciones la expectativa vale , por debajo del umbral. La persona sigue aproximándose y acumula más información compatible con la seguridad. Su malestar durante las primeras oportunidades fue mayor que en la condición evitativa, pero la evolución posterior es muy distinta.
Con estos parámetros no hacían falta ocho aproximaciones. Después de cinco la expectativa ya es y la regla deja de favorecer la evitación, mientras que con cuatro sigue en . El número ocho se eligió con margen para que las tres condiciones compartan la misma fase inicial. Se trata de una manipulación matemática destinada a comparar trayectorias, no de un protocolo clínico ni de un número de sesiones recomendable. En una situación real, decidir un acercamiento exige evaluar condiciones, objetivos y consecuencias que el simulador conoce por construcción y el clínico no.
La comparación separa cuánto malestar se produce durante las primeras oportunidades de cuánto cambia la expectativa que orienta las decisiones futuras. Un procedimiento puede mejorar el primer resultado sin modificar el segundo, de modo que el indicador elegido determina qué se considera mejoría.
442.6. Añadir una tendencia de respuesta persistente
Una tercera condición incorpora una variable que resume la repetición previa de la respuesta. Su actualización depende de la acción realizada:
La variable no se presenta como hábito clínico demostrado. Es una representación operacional de una tendencia que cambia lentamente y contribuye a seleccionar la acción. Su utilidad es contrastar una regla gobernada solo por la expectativa actual con otra que conserva la influencia de respuestas previas.
Se eligen una tasa , un peso y un valor inicial . Durante las ocho aproximaciones impuestas la tendencia decae según y queda en torno a 0,851, mientras la expectativa cae igual que en la segunda condición. La suma supera el umbral, de modo que la regla vuelve a seleccionar la evitación cuando termina la manipulación. A partir de ese momento la expectativa ya no se actualiza y la tendencia vuelve a crecer, por lo que la evitación se mantiene. Expectativa baja y conducta persistente dejan de ser indicadores equivalentes.
El resultado depende de los parámetros. Con estos valores, la tendencia solo deja de imponer la evitación si se fuerzan al menos cuarenta y seis aproximaciones consecutivas, porque entonces queda por debajo del umbral; con cuarenta y cinco la suma sigue rozando 0,201 y la evitación reaparece. La cifra describe un modelo de juguete con una tasa de cambio muy lenta y nada dice sobre la duración de un tratamiento.
La persistencia conductual admite además otras explicaciones. Un coste de aproximación no incluido en el modelo, una amenaza distinta de la que se midió o una restricción del entorno pueden producir el mismo patrón. Para atribuir parte de la conducta a una tendencia habitual se necesitan contrastes que modifiquen el valor de los resultados o las contingencias, acompañados de comprobaciones de que la persona comprendió esos cambios.
Una variable lenta puede mejorar el ajuste a una serie de elecciones solo porque añade memoria al modelo. Interpretarla exige distinguir esa memoria de condiciones externas estables o de expectativas que la medida no recoge.
442.7. Código y resultados de las tres condiciones
import numpy as np
alpha, eta, cost = 0.25, 0.02, 0.2
results = {}
for name, forced, habit in [('Evitación', 0, False),
('Expectativa', 8, False),
('Tendencia persistente', 8, True)]:
q, h = 0.8, 1.0
records = []
for t in range(40):
a = 0 if t < forced else int(q+(0.5*h if habit else 0) > cost)
distress = q*(1-0.8*a)
records.append((q, h, a, distress))
if a == 0:
q += alpha*(0-q)
h += eta*(a-h)
values = np.array(records)
results[name] = values
print(name, 'q tras ocho oportunidades:', round(values[8,0], 6),
'evitaciones posteriores:', int(values[8:,2].sum()),
'malestar inicial:', round(values[:8,3].mean(), 6),
'malestar final:', round(values[-8:,3].mean(), 6))
assert results['Evitación'][8:,2].sum() == 32
assert results['Expectativa'][8:,2].sum() == 0
assert results['Tendencia persistente'][8:,2].sum() == 32
assert np.isclose(results['Expectativa'][8,0], 0.8*0.75**8)
q_context_b = 0.2*results['Expectativa'][8,0]+0.8*0.8
assert q_context_b > cost
print('Expectativa en otro contexto:', round(q_context_b, 6))
| Condición | Expectativa tras ocho oportunidades | Evitaciones en las siguientes treinta y dos | Malestar medio inicial | Malestar medio final |
|---|---|---|---|---|
| Evitación continua | 0,800000 | 32 | 0,160000 | 0,160000 |
| Aprendizaje de expectativa | 0,080090 | 0 | 0,359955 | 0,000036 |
| Tendencia persistente | 0,080090 | 32 | 0,359955 | 0,016018 |
El malestar inicial y el final se promedian sobre las ocho primeras y las ocho últimas oportunidades. La condición con tendencia persistente conserva la evitación pese a una expectativa reducida y presenta poco malestar porque la respuesta sigue aliviándolo. Un seguimiento que registrara solo malestar podría pasar por alto esa diferencia conductual.
Las cifras citadas en las secciones 442.5, 442.6 y 442.11 pueden reproducirse con el siguiente bloque complementario, que reutiliza los parámetros anteriores.
# Aproximaciones necesarias con la regla delta (sin tendencia persistente)
k_delta = next(k for k in range(100) if 0.8*0.75**k <= cost)
print('Regla delta:', k_delta, round(0.8*0.75**k_delta, 6)) # 5, 0.189844
# Media posterior con una beta inicial (4, 1) tras k resultados seguros
beta_mean = lambda k: 4/(5+k)
print('Beta tras ocho:', round(beta_mean(8), 6)) # 0.307692
print('Primer k con media <= 0,2:', next(k for k in range(100) if beta_mean(k) <= cost)) # 15
# Aproximaciones forzadas para que la tendencia deje de imponer la evitación
def later_avoidances(forced, T=200):
q, h, n = 0.8, 1.0, 0
for t in range(T):
a = 0 if t < forced else int(q + 0.5*h > cost)
n += a
if a == 0:
q += alpha*(0 - q)
h += eta*(a - h)
return n
k_hab = next(k for k in range(1, 200) if later_avoidances(k) == 0)
print('Tendencia persistente:', k_hab, round(0.98**k_hab, 6)) # 46, 0.39482
assert later_avoidances(k_hab - 1) > 0
442.8. Cambiar de contexto sin borrar lo aprendido
Una expectativa adquirida en una situación puede generalizarse solo en parte a otra. Para representarlo, se combina la expectativa aprendida en el contexto A con la expectativa inicial correspondiente a una situación B, y un parámetro de generalización determina cuánto se transfiere:
Con una transferencia de 0,2, una expectativa aprendida de 0,08009 y una referencia inicial de 0,8, el valor en B es . La regla vuelve a favorecer la evitación en B aunque el aprendizaje en A permanezca intacto. El retorno de la respuesta no requiere que la información anterior se haya perdido.
Este resultado formal tiene un paralelo en la investigación sobre extinción pavloviana. En su revisión, Bouton (2004) sostiene que la extinción no destruye el aprendizaje original, sino que genera un aprendizaje nuevo especialmente dependiente del contexto. El efecto de renovación lo ilustra. Si el condicionamiento ocurre en un contexto, la extinción en otro y la prueba vuelve al primero o se realiza en un tercero, la respuesta condicionada reaparece; incluso condicionar y extinguir en el mismo contexto y probar en uno nuevo basta para que reaparezca. Craske y colaboradores (2014) recogen esta dependencia contextual al discutir el retorno del miedo después de la exposición. La analogía tiene límites, porque esos hallazgos proceden sobre todo de paradigmas pavlovianos y la ecuación anterior es una mezcla lineal elegida por simplicidad, no un modelo derivado de esa literatura.
La ecuación no establece que el contexto sea una etiqueta discreta ni que las expectativas se combinen linealmente en personas reales. La semejanza entre situaciones puede depender de señales físicas, de la compañía, del estado corporal o del significado que la situación tiene para quien decide.
Si la conducta reaparece al cambiar de lugar, el patrón es compatible con un aprendizaje dependiente del contexto, aunque también podría reflejar una amenaza efectivamente distinta o un coste de aproximación mayor. Distinguirlos exige registrar qué cambió y qué resultado se esperaba bajo las nuevas condiciones.
El seguimiento debe distinguir entre el mantenimiento del aprendizaje original y su transferencia a situaciones nuevas, porque una mejoría circunscrita puede ser real aunque no se generalice.
442.9. Cuando la oportunidad de aproximación no existe
La conducta observada depende del conjunto de acciones disponibles. Una persona puede no asistir a una actividad porque carece de transporte, dinero, tiempo o apoyo. Si el registro solo contiene asistencia y ansiedad, esa ausencia puede leerse erróneamente como una elección motivada por amenaza. La disponibilidad de las acciones debe formar parte del modelo de decisión.
En términos formales, una política elige entre las acciones de un conjunto admisible que puede variar con el contexto. Si aproximarse no pertenece a ese conjunto en una ocasión dada, la respuesta registrada no informa sobre preferencias o expectativas del mismo modo. Un modelo que ignora la restricción tenderá a compensarla estimando una amenaza elevada o una tendencia habitual fuerte.
La restricción también puede ser parcial. Una actividad está disponible, pero exige un esfuerzo o una coordinación que una variable binaria no refleja. Ese coste puede desplazar el umbral de elección sin alterar la expectativa de peligro, de modo que la misma persona se aproxime cuando mejora el acceso y evite cuando aumenta la carga práctica.
La investigación clínica necesita preguntar qué alternativas eran realmente posibles en cada ocasión. Una predicción sobre aprendizaje debería contrastarse en situaciones que ofrezcan oportunidades de elección comparables. Si la expectativa y el acceso se modifican a la vez, la mejoría conductual puede tener varias contribuciones difíciles de separar.
Representar las restricciones sociales no elimina la agencia de la persona. Delimita las condiciones bajo las cuales se observan sus decisiones e impide convertir una explicación basada en el aprendizaje en una atribución enteramente individual.
442.10. La ausencia del resultado y su atribución
Cuando una persona evita y el resultado temido no ocurre, se dispone de un dato sobre lo sucedido bajo evitación. La pregunta pendiente es qué habría ocurrido bajo aproximación. Confundir ambas condiciones produce una actualización que el diseño no justifica. La propia selección de la acción determina qué parte del entorno llega a observarse.
En el lenguaje de los resultados potenciales, la observación bajo una acción no revela por sí misma el resultado bajo la otra. El modelo del capítulo representa esa limitación suprimiendo la actualización cuando se evita. Una persona podría, sin embargo, inferir seguridad a partir de información adicional, como ver a otros enfrentar la situación o conocer un cambio verificable en las condiciones. Esa información obligaría a modificar el modelo de aprendizaje.
La atribución también puede conservar la amenaza después de una experiencia favorable. Si la persona considera que el resultado no ocurrió gracias a una conducta protectora, la experiencia confirma la necesidad de esa conducta. Es la interpretación que Lovibond y colaboradores (2009) propusieron para su resultado experimental. Para entender qué se aprendió conviene saber qué explicación dio la persona al desenlace, además de registrar que no hubo un evento adverso.
Dos personas pueden realizar la misma actividad y aprender cosas distintas porque difieren en esa atribución. Una concluye que la situación es tolerable; otra, que logró evitar el daño gracias a una precaución indispensable. Un indicador que solo registre si la exposición se realizó no describe el contenido de lo aprendido.
Estas diferencias no deben suponerse desde fuera. Se exploran con preguntas concretas sobre predicciones y explicaciones y se contrastan con las decisiones posteriores, sabiendo que el relato de la persona informa sobre el modelo que utiliza sin medir todos los procesos que gobiernan su conducta.
442.11. Sensibilidad a la regla de aprendizaje
La disminución geométrica del ejemplo depende de una tasa constante. Otras reglas producen cambios distintos ante las mismas observaciones. Una actualización bayesiana de la probabilidad de amenaza ofrece una comparación sencilla. Si la creencia inicial se representa con una distribución beta de parámetros cuatro y uno, su media es 0,8, igual a la expectativa inicial usada antes, y equivale aproximadamente al peso de cinco observaciones previas. Después de ocho resultados seguros observados sin evitación, la distribución posterior es una beta de parámetros cuatro y nueve, con media .
La regla delta producía alrededor de 0,080 con las mismas ocho observaciones. La diferencia tiene consecuencias para el ejemplo y no solo para la cifra. Con la regla bayesiana, la expectativa tras la manipulación sigue por encima del umbral de 0,2, de modo que la persona simulada volvería a evitar y dejaría de actualizar. La media posterior alcanza 0,2 solo después de quince resultados seguros y queda por debajo con dieciséis. La conclusión de la sección 442.5, según la cual ocho aproximaciones bastan para abandonar la evitación, depende de la regla de aprendizaje y no únicamente de los datos.
Ninguna de estas cifras puede elegirse como descripción clínica correcta por su apariencia de razonabilidad. La regla delta con tasa constante pondera mucho los datos recientes; la regla bayesiana con una creencia inicial fuerte los pondera poco al comienzo. Decidir entre ellas requiere observaciones capaces de contrastar sus predicciones de actualización.
El ejemplo bayesiano supone además una probabilidad estable del entorno y observaciones condicionalmente independientes. Si la persona cree que la situación cambia, puede dar más peso a los resultados recientes; si considera que cada experiencia depende de condiciones muy particulares, puede generalizar menos. La incertidumbre sobre el contexto modifica la interpretación de una serie de resultados favorables.
La tasa estimada también puede confundirse con ruido de respuesta, porque una persona puede comunicar de manera variable una expectativa que se mantiene estable. Además, si varias combinaciones de expectativa inicial, tasa y umbral producen las mismas elecciones, registrar únicamente aproximaciones y evitaciones no permite identificar los parámetros. Las expectativas declaradas y los resultados observados aportan contrastes adicionales.
442.12. Ansiedad, evitación y aprendizaje no cambian al mismo ritmo
La ansiedad puede persistir mientras una persona aprende que la consecuencia temida es menos probable, y puede disminuir durante una respuesta evitativa sin que cambie la expectativa. El ejemplo separa ambas posibilidades mediante variables distintas y muestra por qué un único indicador de malestar resulta limitado para evaluar el mantenimiento.
Craske y colaboradores (2014) desarrollaron una aproximación a la exposición basada en el aprendizaje inhibitorio, que distinguen expresamente de un enfoque centrado en la habituación del miedo y de otro centrado en la refutación de creencias. Según su revisión, la magnitud en que el miedo disminuye al final de una sesión o de una serie de sesiones no predice el miedo en el seguimiento, que parece depender más del paso del tiempo, los cambios de contexto o los eventos adversos posteriores. Esa distinción no implica que el malestar carezca de importancia. Indica que su evolución inmediata no agota los resultados que conviene observar.
En una formulación individual pueden registrarse por separado la predicción, la experiencia emocional y la acción. La relación entre ellas permite reconocer patrones como una expectativa reducida con conducta persistente, una aproximación pese a la ansiedad o un alivio que depende de una condición protectora. Cada patrón plantea preguntas distintas sobre aprendizaje, costes y contexto.
El seguimiento no debe tratar la discordancia entre indicadores como un error por definición. Quien se aproxima porque valora una actividad, aunque anticipe malestar, no demuestra con ello una expectativa baja de amenaza. También puede evitar por razones prácticas con una ansiedad pequeña.
La evaluación del cambio necesita, por tanto, objetivos explícitos. Una mayor participación puede importar aunque ciertas sensaciones persistan, y una reducción del malestar puede ser valiosa aunque el repertorio de actividades todavía no se haya ampliado.
442.13. Diferenciar hábito de expectativas no medidas
La tercera condición del código atribuye parte de la elección a una variable lenta de repetición. En una persona, observar que la conducta continúa después de una reducción declarada de la amenaza no basta para identificar un hábito. Puede existir otra consecuencia esperada sobre la que no se preguntó, una duda sobre la validez de la experiencia favorable o un coste de aproximación omitido.
Una prueba de devaluación examina si la conducta cambia cuando el resultado que la sostenía pierde valor. Un cambio de contingencia examina si cambia cuando la acción deja de producir ese resultado. Ambos procedimientos exigen comprobar que la persona comprendió la modificación y tuvo oportunidad de ajustar su conducta, porque la ausencia de cambio puede deberse a dificultades de comprensión o a información insuficiente y no solo a control habitual.
El estudio de Gillan y colaboradores (2014) muestra cómo puede aplicarse este razonamiento a la evitación humana. Personas con trastorno obsesivo-compulsivo y controles aprendieron a evitar descargas mediante respuestas con los pies. En una prueba de devaluación, los investigadores desconectaron visiblemente el estimulador de una muñeca y avisaron que ya no habría descargas en ella. Antes del sobreentrenamiento, ambos grupos dejaron de responder a la señal devaluada; después de un entrenamiento prolongado, los pacientes respondieron más a esa señal que los controles, aunque los grupos no difirieron en conocimiento de las contingencias ni en expectativa declarada de descarga. El hallazgo apoya una contribución habitual a esa evitación. Sus límites también son instructivos: la mayoría de los participantes de ambos grupos no respondió en la prueba final y algunos pacientes que sí lo hicieron ofrecieron después explicaciones de amenaza. Incluso un diseño cuidadoso deja abierta la posibilidad de expectativas no captadas por la medida.
La respuesta puede variar además entre los componentes de una secuencia. El inicio de una rutina puede ser automático mientras las decisiones posteriores siguen siendo sensibles a sus consecuencias. Un único parámetro de hábito reúne esa organización y puede ocultar los puntos en que la conducta es flexible, de modo que la observación detallada de la secuencia permite formular hipótesis más precisas.
Krypotos y colaboradores (2015) plantearon la transición de una evitación dirigida a metas hacia una evitación habitual como una línea de investigación futura, no como un hallazgo establecido sobre la evitación clínica. Por eso la variable lenta del ejercicio debe conservar la condición de mecanismo hipotético. Sirve para mostrar qué patrón adicional podría producir y qué contraste haría falta para sostener esa interpretación. Una formulación puede concluir que existe repetición persistente sin decidir todavía qué sistema de aprendizaje predomina, lo que resulta más defendible que asignar un mecanismo específico por el solo carácter repetitivo de la conducta.
442.14. Un caso hipotético con dos cambios de contexto
El siguiente caso es simulado. Una persona evita intervenir en reuniones de trabajo después de haber recibido una crítica. Anticipa que cualquier pregunta revelará incompetencia y suele preparar mensajes escritos para que otra persona los presente. La preparación reduce su malestar inmediato y limita sus oportunidades de observar qué ocurriría al intervenir directamente. La secuencia es compatible con un mantenimiento por expectativa y por atribución protectora.
En reuniones pequeñas con colegas conocidos empieza a formular preguntas y recibe respuestas corrientes. Refiere una expectativa menor de crítica, aunque sigue evitando hablar en reuniones amplias. La diferencia puede reflejar una generalización limitada, una evaluación realista de contextos que efectivamente difieren o costes sociales distintos. No permite concluir que el aprendizaje logrado en las reuniones pequeñas haya desaparecido.
Más adelante cambia el formato de trabajo y las reuniones amplias incorporan turnos de palabra definidos. La participación aumenta sin que la persona informe un cambio equivalente en su ansiedad. Esa evolución invita a examinar el papel de las oportunidades y de las reglas del entorno. Un modelo centrado únicamente en la reducción de la amenaza podría atribuirse una mejoría que depende también del acceso a la acción.
La formulación conserva varias predicciones. Si predomina una expectativa específica, su cambio debería seguir a experiencias que contrasten esa consecuencia. Si pesa una tendencia de respuesta, cierta evitación puede persistir aunque las expectativas se hayan modificado. Si el formato limitaba la participación, los cambios de oportunidad pueden alterar la conducta con un malestar semejante.
El caso no define una pauta terapéutica. Muestra cómo seleccionar observaciones que distingan mecanismos sin reducir toda falta de participación a evitación ansiosa. El significado interpersonal de la situación queda representado solo en parte por una probabilidad escalar.
442.15. Diseñar una observación longitudinal pertinente
Un registro útil puede describir la situación, la predicción concreta, las acciones disponibles, la respuesta realizada y el resultado observado. No hace falta reunir muchas variables si varias de ellas carecen de función. La selección debe corresponder a las alternativas explicativas que se pretende comparar.
Conviene que la predicción se formule antes del resultado. Si se pregunta solo después, el desenlace puede modificar retrospectivamente lo que se recuerda haber esperado. El registro puede distinguir además la probabilidad, la gravedad anticipada y la capacidad percibida para manejar la consecuencia, porque estas dimensiones influyen de manera diferente en la elección.
También conviene documentar las conductas protectoras que cambian la interpretación del resultado. Su presencia no debe codificarse automáticamente como un obstáculo; hay que conocer qué función cumplen y si alteran el contraste previsto. Algunas permiten participar en situaciones que de otro modo serían inaccesibles, y la revisión de Craske y colaboradores (2014) reconoce que la evidencia sobre su efecto en el retorno del miedo es mixta.
Las omisiones del registro pueden concentrarse en las situaciones más difíciles. Si se analizan solo las oportunidades documentadas, el patrón observado puede subestimar la evitación o el malestar. La falta de registro necesita un indicador propio y no debe tratarse como una experiencia favorable.
Una evaluación prospectiva puede reservar situaciones o periodos para contrastar predicciones fijadas de antemano sobre lo que cambiará al variar el contexto o las oportunidades. Ajustar después una explicación a cada resultado puede ordenar la narración del caso, pero aporta poca evidencia sobre el mecanismo que se propuso al comienzo.
442.16. Decisiones probabilísticas e identificación de parámetros
La regla por umbral produce siempre la misma acción cuando se repiten exactamente sus entradas. Una formulación alternativa admite variabilidad en la elección mediante una función logística de la diferencia de valor:
donde y el parámetro positivo controla cuán gradual es la transición entre acciones. La pérdida asociada al resultado adverso aparece ahora de manera explícita. Con , y tendiendo a cero se recupera la regla por umbral de la sección 442.3; valores mayores de producen respuestas más variables ante diferencias de valor semejantes.
Esta extensión no demuestra que la variación observada sea aleatoriedad interna. El término puede absorber información no medida, diferencias de contexto o imprecisión del registro. Interpretarlo directamente como falta de consistencia de la persona atribuye al individuo lo que podría pertenecer a un modelo incompleto de la situación.
Existe además una indeterminación de escala. Multiplicar a la vez , , y por una misma constante positiva deja intactas todas las probabilidades, porque el cociente no cambia. Las elecciones por sí solas no permiten recuperar los valores absolutos de esos parámetros. Hace falta fijar una escala o disponer de información independiente sobre alguna consecuencia.
La distinción importa al comparar personas o periodos. Un parámetro que parece medir sensibilidad puede variar porque cambiaron los costes relativos o porque el procedimiento de estimación fijó otra escala. Antes de interpretar diferencias como propiedades del aprendizaje hay que comprobar qué cantidades son identificables bajo el diseño utilizado.
Combinar decisiones con estimaciones de expectativa y descripciones de costes no garantiza una identificación perfecta, pero permite contrastar explicaciones que serían indistinguibles si solo se contaran evitaciones. La complejidad del modelo debe corresponder a esas observaciones, sin añadir parámetros cuya interpretación no pueda sostenerse.
442.17. Qué aporta la comparación formal
Las reglas construidas muestran que una acción puede reducir el malestar inmediato y bloquear la información sobre una alternativa. Muestran también que la expectativa y la conducta pueden disociarse cuando se añade una tendencia persistente, que un cambio de contexto puede restaurar la evitación sin borrar el aprendizaje anterior y que la conclusión de una simulación puede cambiar con la regla de actualización elegida. Son consecuencias de supuestos explícitos que pueden modificarse y contrastarse.
La comparación no determina cuál de esos mecanismos explica una presentación ansiosa concreta. Esa inferencia requiere una descripción clínica que conserve los peligros, las oportunidades y el significado de las situaciones.
Lo más informativo suele ser una diferencia entre predicciones, es decir, qué debería cambiar al modificar una expectativa, una contingencia o una oportunidad. Cuando varios mecanismos anticipan la misma conducta, registrarla más veces no resuelve la ambigüedad. La observación debe dirigirse a aquello que las explicaciones representan de manera diferente.
Por último, la correspondencia entre una variable del modelo y una experiencia de la persona debe revisarse cada vez que cambia el contexto de evaluación. Una diferencia en las respuestas puede reflejar aprendizaje, pero también una nueva interpretación de la pregunta con que se lo mide.
Referencias
Bouton, M. E. (2004). Context and behavioral processes in extinction. Learning & Memory, 11(5), 485–494. DOI.
Craske, M. G., Treanor, M., Conway, C. C., Zbozinek, T., & Vervliet, B. (2014). Maximizing exposure therapy: An inhibitory learning approach. Behaviour Research and Therapy, 58, 10–23. DOI.
Gillan, C. M., Morein-Zamir, S., Urcelay, G. P., Sule, A., Voon, V., Apergis-Schoute, A. M., Fineberg, N. A., Sahakian, B. J., & Robbins, T. W. (2014). Enhanced avoidance habits in obsessive-compulsive disorder. Biological Psychiatry, 75(8), 631–638. DOI.
Krypotos, A.-M., Effting, M., Kindt, M., & Beckers, T. (2015). Avoidance learning: A review of theoretical models and recent developments. Frontiers in Behavioral Neuroscience, 9, 189. DOI.
Lovibond, P. F., Mitchell, C. J., Minard, E., Brady, A., & Menzies, R. G. (2009). Safety behaviours preserve threat beliefs: Protection from extinction of human fear conditioning by an avoidance response. Behaviour Research and Therapy, 47(8), 716–720. DOI.