Del valor propio nulo al par imaginario
Los capítulos 44 y 45 estudiaron bifurcaciones en las que el objeto crítico era un equilibrio y el valor propio decisivo era real. En la nodo-silla dos equilibrios aparecían o desaparecían, mientras que en la transcrítica y en la horquilla las ramas persistían y cambiaban de estabilidad. En todos esos casos la pérdida de hiperbolicidad provenía de un valor propio que atravesaba el cero.
La bifurcación de Hopf introduce otra posibilidad. Un equilibrio puede perder estabilidad sin que ningún valor propio real se anule, porque un par complejo conjugado cruza el eje imaginario. La parte real cambia de signo mientras la parte imaginaria se mantiene distinta de cero. Si se cumplen ciertas condiciones no lineales, del equilibrio nace una familia de órbitas periódicas pequeñas o una familia de órbitas periódicas colapsa sobre él. El cambio organiza entonces una oscilación autosostenida.
Consideremos una familia suave con y una rama de equilibrios . Su estabilidad local depende del jacobiano . En una bifurcación de Hopf genérica aparece un par de valores propios
En el valor crítico los valores propios son , de modo que el equilibrio pierde la hiperbolicidad, aunque la linealización conserva una rotación con frecuencia . Para que el parámetro atraviese la frontera de estabilidad hace falta además la condición de transversalidad
Si esa derivada se anulara, el par podría tocar el eje imaginario y volver al mismo semiplano. La igualdad identifica un punto no hiperbólico, que todavía no es una bifurcación de Hopf. En dimensión mayor que dos se exige también que ningún otro valor propio tenga parte real nula en el punto crítico. La dinámica pertinente es entonces bidimensional y el teorema de la variedad central permite reducir localmente el problema a esas dos direcciones (Kuznetsov, 2023).
La forma normal en coordenadas polares
Con la variable compleja consideremos
En coordenadas cartesianas el sistema es
El origen es un equilibrio para todo y su jacobiano tiene los valores propios . La parte real atraviesa el cero con derivada igual a uno, así que la condición espectral y la transversalidad se cumplen de manera explícita.
Al escribir con se tiene y . Dividiendo por e igualando partes real e imaginaria se obtiene
La dinámica bidimensional se separa en una ecuación escalar para la amplitud y una rotación uniforme para la fase. Esta separación es propia de la forma normal elegida. En un sistema general aparecen términos de orden superior que modifican la amplitud y la frecuencia, aunque la estructura local queda expuesta con claridad.
La bifurcación supercrítica
Los estados radiales estacionarios cumplen . El radio corresponde al equilibrio del origen. Cuando aparece además . Como , ese radio constante describe una órbita periódica,
de período . El ciclo se acerca continuamente al equilibrio cuando y su amplitud crece como la raíz cuadrada de la distancia al umbral (figura 46.1a). Esta ley pertenece a la forma normal, expresada en una coordenada de amplitud y una parametrización transversal adecuadas. En una variable observada pueden intervenir factores de escala o proyecciones que modifican la relación visible.
La estabilidad radial se lee en . En el origen , por lo que el origen atrae radialmente para y repele para . En el ciclo , así que el ciclo atrae radialmente. Las trayectorias que empiezan por dentro aumentan su radio y las que empiezan por fuera lo disminuyen. Convergen al conjunto periódico y no a un punto concreto de él, porque la fase sigue avanzando. Con esta orientación del parámetro la bifurcación es supercrítica. El equilibrio estable pierde la estabilidad en y del lado aparece un ciclo límite estable de amplitud pequeña.

Relajación radial exacta
La ecuación radial supercrítica admite una transformación útil. Con se obtiene
una ecuación logística en . Si ,
Para la solución converge a desde cualquier radio inicial positivo. Cerca del ciclo lo hace con la tasa que predice (figura 46.2). En el punto crítico la ecuación radial es , cuya solución es
El origen sigue siendo atractivo, aunque la relajación es algebraica, con . La linealización no decide la estabilidad en el punto de Hopf, porque sus valores propios son imaginarios puros y no predicen contracción exponencial. El término cúbico determina que, en , las amplitudes pequeñas decaigan lentamente.

Estabilidad orbital y fase
Como vimos en el capítulo 42, desplazarse a lo largo de una órbita periódica no aleja de ella. En la forma normal , por lo que dos soluciones sobre el ciclo conservan su diferencia de fase indefinidamente. La estabilidad de un ciclo es orbital. Las trayectorias cercanas se acercan a la órbita como conjunto, posiblemente con un desplazamiento de fase.
Una desviación radial pequeña cumple, a primer orden, . Después de un período se ha multiplicado por que es el multiplicador de Floquet transversal. Para se cumple , lo que confirma la atracción. La dirección tangencial tiene un multiplicador igual a uno. En una sección transversal que corta el ciclo una vez por vuelta, la órbita periódica es un punto fijo del mapa de retorno, con . El mapa elimina la evolución continua de la fase al registrar solo los cruces de la sección. Esa construcción requiere una sección transversal al flujo y un retorno bien definido en el entorno considerado. Una sucesión cualquiera de máximos de una señal no basta para obtenerla.
La bifurcación subcrítica
Si se cambia el signo del término cúbico, , la ecuación radial es
Además del origen hay un radio no nulo, , cuando . Como , el ciclo es inestable. Para el origen sigue siendo estable y está rodeado por una órbita periódica que repele. Cuando esa órbita colapsa sobre el equilibrio. Para el origen es inestable y la forma cúbica no contiene ningún atractor pequeño que limite el crecimiento.
La ecuación truncada hace crecer sin límite las amplitudes grandes, aunque solo pretende describir un entorno del equilibrio. El sistema original puede contener términos de orden superior que saturen el crecimiento. Con
los ciclos cumplen . El ciclo exterior es estable y existe para . El interior es inestable y existe entre y . En ambos ciclos chocan en una nodo-silla de órbitas periódicas (Strogatz, 2015, sec. 8.2). Entre y coexisten el equilibrio estable y el ciclo estable exterior (figura 46.1b). Si aumenta lentamente, el estado permanece en el equilibrio hasta y entonces salta a una oscilación de amplitud finita, cercana a 1. Al disminuir , la oscilación persiste hasta . La transición tiene histéresis.
La diferencia entre las dos variantes tiene consecuencias dinámicas. En la supercrítica, el ciclo estable pequeño aparece de manera continua al cruzar el umbral. En la subcrítica, el equilibrio pierde la estabilidad sin que exista un ciclo estable pequeño del lado inestable. La respuesta depende entonces de una estructura global que la teoría local no determina.
El primer coeficiente de Lyapunov
En un sistema suave general, después de la reducción a la variedad central y de cambios locales de coordenadas, la amplitud y la fase cumplen
donde en el punto crítico mide el cruce transversal y es el primer coeficiente de Lyapunov (Kuznetsov, 2023). Su cálculo requiere las derivadas del campo hasta tercer orden, información que el jacobiano no contiene. Con , un coeficiente produce la bifurcación supercrítica, con un ciclo estable para . Un coeficiente produce la subcrítica, con un ciclo inestable para . En ambos casos el radio principal cumple
de nuevo una ley de raíz cuadrada. La frecuencia del ciclo, en cambio, puede desplazarse con el parámetro y con la amplitud. El período del ciclo pequeño tiende a cuando , aunque en general cambia con .
Si , la bifurcación es degenerada y el término cúbico no decide. Con , por ejemplo, la rama es y el exponente ya no coincide con el genérico. El par imaginario y la transversalidad no bastan, entonces, para garantizar la forma cúbica usual. Hace falta además una condición de no degeneración no lineal.
Un cálculo del coeficiente en un sistema concreto
Para un sistema plano escrito en la forma
con y sin términos lineales, el coeficiente cúbico de la forma normal es (Guckenheimer y Holmes, 1983)
con las derivadas evaluadas en el origen. El signo de coincide con el de .
Apliquemos la fórmula a la ecuación
que se parece al oscilador de Van der Pol pero sitúa el parámetro dentro del amortiguamiento. Con los valores propios del origen son , de modo que , y . En , con la coordenada , el sistema toma la forma requerida con , y . La única derivada que contribuye es , así que y la bifurcación es supercrítica. La ecuación radial es aproximadamente y el radio del ciclo es .
El bloque siguiente comprueba esta predicción. Integra la ecuación hasta que el transitorio desaparece y registra la amplitud del ciclo mediante el último máximo de . Hace lo mismo con el oscilador de Van der Pol del capítulo 42 para los mismos valores de .
import numpy as np
from scipy.integrate import solve_ivp
def amplitud(mu, generico):
if generico: # x'' - (mu - x^2) x' + x = 0
campo = lambda t, z: [z[1], (mu - z[0]**2) * z[1] - z[0]]
else: # Van der Pol, x'' - mu (1 - x^2) x' + x = 0
campo = lambda t, z: [z[1], mu * (1 - z[0]**2) * z[1] - z[0]]
maximo = lambda t, z: z[1] # máximos de x: v pasa de + a -
maximo.direction = -1
sol = solve_ivp(campo, (0, 60 / mu), [np.sqrt(mu), 0.0], events=maximo,
method="DOP853", rtol=1e-10, atol=1e-12)
return sol.y_events[0][-1][0]
print(" mu amplitud genérica 2*sqrt(mu) amplitud Van der Pol")
for mu in (0.01, 0.04, 0.09, 0.16, 0.25):
print(f"{mu:6.2f} {amplitud(mu, True):14.6f} {2 * np.sqrt(mu):10.6f}"
f" {amplitud(mu, False):14.6f}")
El programa imprime lo siguiente.
mu amplitud genérica 2*sqrt(mu) amplitud Van der Pol
0.01 0.200000 0.200000 2.000001
0.04 0.400003 0.400000 2.000017
0.09 0.600025 0.600000 2.000084
0.16 0.800106 0.800000 2.000265
0.25 1.000322 1.000000 2.000644
La amplitud del ejemplo genérico sigue la ley , con correcciones que crecen con . La del oscilador de Van der Pol se mantiene cerca de 2 para todos los valores (figura 46.3).

Por qué el oscilador de Van der Pol es un caso degenerado
El oscilador de Van der Pol, , también tiene en el origen los valores propios , con cruce transversal en . El término no lineal, sin embargo, está multiplicado por . En el valor crítico el sistema se reduce al oscilador armónico, cuyas órbitas son circunferencias de cualquier radio. El coeficiente de Lyapunov se anula. La bifurcación es degenerada.
El promediado del capítulo 42 lo muestra con claridad. Para el oscilador de Van der Pol la amplitud sigue , con los dos términos proporcionales a , por lo que el radio del ciclo es 2 para cualquier pequeño. Para la ecuación con el parámetro dentro del amortiguamiento, el mismo cálculo da , cuyo radio de equilibrio, , se anula en el umbral. En el primer caso el ciclo se selecciona entre las circunferencias del centro lineal. En el segundo nace del equilibrio, como describe el teorema de Hopf. La diferencia muestra que el cruce de un par de valores propios no basta para identificar el mecanismo sin examinar los términos no lineales.
Traza y determinante en el plano
Para un jacobiano real de , el polinomio característico es , con traza y determinante . Si y , los valores propios son . Esta condición localiza un candidato a Hopf en un sistema plano. Si además cambia de signo de manera transversal con el parámetro, la parte real del par atraviesa el cero.
El criterio es solo lineal. No informa sobre el signo de ni distingue una Hopf genérica de una degenerada, como acabamos de ver con el oscilador de Van der Pol. También importa la condición . Si , al menos un valor propio es nulo y el mecanismo es otro. Si , los valores propios son reales de signos opuestos y el equilibrio es una silla.
Cuándo un par imaginario no produce una Hopf
El centro lineal , tiene los valores propios , aunque ningún parámetro los hace cruzar el eje imaginario. Todas las circunferencias centradas en el origen son órbitas periódicas y ninguna es un ciclo aislado. La transversalidad falla.
Tampoco debe atribuirse a una Hopf cualquier oscilación periódica observada. El capítulo 41 mostró que un oscilador lineal amortiguado sometido a una fuerza periódica sostiene una respuesta periódica que depende de una entrada externa y que no proviene de ninguna bifurcación del sistema autónomo. Un ciclo límite puede existir, además, lejos de cualquier bifurcación local o surgir de un mecanismo global. Para hablar de Hopf hace falta una afirmación sobre una familia parametrizada, con una rama de equilibrios, un par complejo que cruza transversalmente el eje imaginario y un término no lineal no degenerado que genera la rama periódica.
Alcance local y observables
El teorema de Hopf es local en dos sentidos. Describe estados próximos al equilibrio crítico y parámetros próximos al valor de bifurcación, sin decir nada sobre lo que ocurre lejos de ese entorno. Incluso en la variante supercrítica, la existencia de un ciclo estable pequeño no demuestra que sea el único atractor, porque puede coexistir con otros equilibrios o ciclos alejados. En la subcrítica la información global es todavía más necesaria, ya que las trayectorias que abandonan el equilibrio entran en una región que la forma cúbica no describe.
La amplitud es una coordenada local sobre la variedad central. Una medición física muestra la proyección del ciclo sobre ese observable, de modo que su amplitud visible puede escalar de otra manera si el primer término de la proyección es pequeño o nulo. En un modelo con unidades, la parte real del valor propio tiene unidades de tiempo inverso y el coeficiente cúbico debe compensar las unidades de la amplitud. La ley requiere, por tanto, identificar qué parámetro se ha desplazado respecto del umbral y con qué escala.
El aumento del tiempo de relajación cerca del umbral es compatible con una Hopf, aunque no la identifica. En la forma normal la tasa de relajación del equilibrio para es y la tasa radial del ciclo para es . Ambas se acercan a cero en el umbral, como ocurre en otros puntos no hiperbólicos.
Un ejemplo con todos los cálculos
Tomemos . Entonces el período lineal crítico es . Con los valores propios del origen son y el origen es un foco estable. No existe ciclo, porque no tiene solución positiva. En los valores propios son . La linealización es un centro, aunque la ecuación radial hace que las trayectorias se acerquen en espiral y lentamente al origen. Con los valores propios son y el origen es inestable. El ciclo tiene radio y período . La tasa transversal es y el multiplicador por vuelta vale . Una perturbación radial pequeña queda reducida a cerca del 20,8 % después de una vuelta, mientras que una perturbación de fase no se elimina, porque la dirección tangencial es neutral.
Estos resultados se derivaron sin simulación. La integración numérica con el método DOP853 (Hairer et al., 1993) de SciPy (Virtanen et al., 2020) sirvió para comprobarlos. Con , la solución radial analítica y la numérica difieren en menos de . Con , el período medido entre dos cruces coincide con hasta el undécimo decimal. Una perturbación radial de se reduce en una vuelta por un factor , frente al valor lineal . En , el decaimiento numérico sigue la ley algebraica con un error menor que .
El capítulo 47 cambiará de escala temporal. En los sistemas lentos y rápidos, distintas variables evolucionan a velocidades muy diferentes, una geometría con la que estudiaremos la excitabilidad y las transiciones bruscas.
Ejercicios
Ejercicio 46.1. Considere la forma normal con desplazamiento de frecuencia . (a) Escriba las ecuaciones de y . (b) Calcule el radio, la frecuencia y el período del ciclo. (c) Evalúe el período con , y y compárelo con el caso .
Ejercicio 46.2. Considere el sistema , . (a) Calcule los valores propios del origen y compruebe la transversalidad. (b) Calcule el coeficiente con la fórmula del texto. (c) Clasifique la bifurcación y estime el radio del ciclo con .
Ejercicio 46.3. En la forma normal supercrítica con , (a) calcule el tiempo que tarda el radio en pasar de a . (b) Compare ese tiempo con la escala de la relajación lineal cerca del ciclo. (c) ¿Por qué el tiempo del apartado (a) depende del radio inicial de manera logarítmica?
Ejercicio 46.4. Considere , . (a) Encuentre los radios de los ciclos y su estabilidad. (b) Localice la nodo-silla de ciclos. (c) Calcule los radios con y describa qué ocurre si una perturbación lleva el estado desde el equilibrio hasta .
Ejercicio 46.5. El modelo del brusselador es , , con . (a) Encuentre el equilibrio y su jacobiano. (b) Use la traza y el determinante para localizar el candidato a Hopf. (c) Con , la integración numérica da semiamplitudes de iguales a , y para , y . ¿Qué indican sobre el tipo de bifurcación?
Ejercicio 46.6. (a) Demuestre que el oscilador de Van der Pol se reduce en al oscilador armónico y explique por qué su coeficiente de Lyapunov se anula. (b) Use el promediado para obtener la ecuación lenta de la amplitud de . (c) Explique por qué una ley medida en un experimento es compatible con la segunda ecuación y no con la primera.
Consultar las soluciones de los ejercicios
Soluciones de los ejercicios
Solución 46.1. (a) Con se obtiene y . (b) El radio del ciclo sigue siendo . Su frecuencia es y su período, . (c) Con los valores dados, y , frente a cuando . El término desplaza la frecuencia en proporción a la amplitud al cuadrado.
Solución 46.2. (a) La parte lineal es , con valores propios . Se cumplen , y . (b) En el sistema tiene la forma requerida con y . Solo contribuye , con lo que . (c) Como , la bifurcación es subcrítica. La ecuación radial aproximada es y el ciclo inestable tiene radio , que con vale . Una integración hacia atrás en el tiempo, que vuelve estable ese ciclo, da un radio medio de .
Solución 46.3. (a) Con , el tiempo entre y es . Con y resulta . (b) La escala lineal es , unas seis veces menor. La mayor parte del tiempo se emplea en salir de la vecindad del origen, donde la amplitud crece exponencialmente con tasa . (c) Cerca del origen , por lo que el tiempo necesario para alcanzar un radio fijo crece como .
Solución 46.4. (a) Los ciclos cumplen . El exterior, con el signo más, es estable. El interior es inestable y existe solo si . (b) Los dos ciclos coinciden cuando , es decir, en y . (c) Con el ciclo inestable tiene radio y el estable, . Una perturbación hasta supera el ciclo inestable, de modo que la trayectoria no vuelve al equilibrio y termina en la oscilación de radio .
Solución 46.5. (a) El equilibrio es y el jacobiano, . (b) La traza vale y el determinante, . El candidato está en , con frecuencia . La derivada de la traza respecto de vale 1, así que el cruce es transversal. Con el candidato es . (c) Los cocientes entre la semiamplitud y valen , y . La amplitud tiende a cero como la raíz cuadrada de la distancia al umbral y el ciclo es estable, lo que indica una bifurcación supercrítica.
Solución 46.6. (a) Con la ecuación es , un sistema lineal sin términos no lineales. Todas las derivadas de orden superior son nulas en el punto crítico y el coeficiente vale cero. (b) Con y , el balance promediado da . Como , resulta . (c) La ecuación del apartado (b) tiene un ciclo de radio , que se anula en el umbral. La del oscilador de Van der Pol tiene un ciclo de radio 2 para todo pequeño, por lo que una amplitud que tiende a cero en el umbral no es compatible con ella.
Referencias
Guckenheimer, J. y Holmes, P. (1983). Nonlinear oscillations, dynamical systems, and bifurcations of vector fields. Springer. https://doi.org/10.1007/978-1-4612-1140-2
Hairer, E., Nørsett, S. P. y Wanner, G. (1993). Solving ordinary differential equations I: Nonstiff problems (2.ª ed. rev.). Springer. https://doi.org/10.1007/978-3-540-78862-1
Kuznetsov, Y. A. (2023). Elements of applied bifurcation theory (4.ª ed.). Springer. https://doi.org/10.1007/978-3-031-22007-4
Strogatz, S. H. (2015). Nonlinear dynamics and chaos: With applications to physics, biology, chemistry, and engineering (2.ª ed.). Westview Press.
Virtanen, P., Gommers, R., Oliphant, T. E., Haberland, M., Reddy, T., Cournapeau, D., Burovski, E., Peterson, P., Weckesser, W., Bright, J., van der Walt, S. J., Brett, M., Wilson, J., Millman, K. J., Mayorov, N., Nelson, A. R. J., Jones, E., Kern, R., Larson, E., … SciPy 1.0 Contributors. (2020). SciPy 1.0: Fundamental algorithms for scientific computing in Python. Nature Methods, 17(3), 261–272. https://doi.org/10.1038/s41592-019-0686-2